Detrás del Calendario

Marzo del 2006


Publicado el 22 de Marzo, 2006, 15:24

 Los debates casi nunca dejaron de girar en torno de ejes falsos ya que La vida es bella, para empezar, no tiene mucho de comedia. O más exactamente: lo pierde en la medida en que el Holocausto va adentrándose en la narración. La primera parte, que funciona bastante bien, relata el crecimiento del romance entre Guido (Benigni) y Dora (Nicoletta Braschi, a la sazón su verdadera esposa), y ahí reside la mayor parte de los gags. Que están insertos en situaciones cómicas muy bien pensadas, algunas de largo aliento, generalmente deudoras de cierto tono chaplinesco. Para mejor, el peso y la proliferación de las monigotadas de Benigni (cuya calidad de director despega, ahora, de su mayormente hartante desempeño histriónico) han sido acotados al máximo.
 Los artilugios de Guido para entretener al niño interfieren rara vez con las rutinas concentracionales dispuestas por los nazis. La veracidad, la Historia, en este punto hubieran conspirado contra la permanencia de ese largo sketch que, como un show aparte, protagonizan padre e hijo en un espacio virtualmente liberado de los opresores. No deja de ser razonable: el aislarlos focaliza el vínculo, y lo contrario hubiera sido poner en primer plano ciertas truculencias que aquí fueron confinadas a un espacio-tiempo insinuado, ajeno al que se ve en pantalla. ¿Pero no pierde hondura un drama –y especialmente uno edificado en torno de una anécdota como la que nos ocupa– cuando su fondo trágico se pone en fuga?. Me parece en resumen una buena película para disfrutarla en un sábado de lluvia con la familia. Pero ¿Tú que opinas?
Por Capy Nemo, en: General